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17 de septiembre de 2026

Por qué el clienteling es la palanca de crecimiento que las marcas de lujo siguen subestimando en 2026

Por qué el clienteling es la palanca de crecimiento que las marcas de lujo siguen subestimando en 2026

Los ejecutivos del lujo siguen haciéndose la misma pregunta en 2026: ¿de dónde vendrá la próxima ola de crecimiento, ahora que se agotaron las ganancias fáciles de la simple expansión de mercado? Los datos dan una respuesta clara, y algo incómoda: vendrá de conservar a los clientes que ya tienen, no solo de conseguir nuevos.

El mercado sigue creciendo, pero el comprador cambió por completo

Se proyecta que el mercado global de bienes personales de lujo alcance casi 440.000 millones de dólares en 2026 (BSPK, 2026). Pero quién impulsa ese gasto cambió generacionalmente: los millennials y la generación Z van camino de representar cerca del 75% de los compradores de lujo este año, y estas cohortes más jóvenes ya concentran casi el 70% del gasto global en lujo (BSPK, 2026).

No es un detalle demográfico menor: es un cliente distinto, con expectativas distintas. Más del 70% de los consumidores de lujo espera hoy funciones de realidad aumentada en algún punto de su experiencia de compra, y casi la mitad de los consumidores de la generación Z en Estados Unidos ya ha comprado en una transmisión en vivo (BSPK, 2026). Es un comprador acostumbrado a la personalización por defecto, la que Instagram y Spotify le enseñaron a esperar de cualquier marca, no solo de las tecnológicas.

La brecha de satisfacción es la oportunidad

Esta es la cifra que debería preocupar, y motivar, a toda marca de lujo: menos de la mitad de los consumidores de lujo menores de 40 años afirma estar plenamente satisfecha con el servicio en tienda, y la satisfacción con los canales de lujo en línea es aún menor (BSPK, 2026).

Los ejecutivos lo ven con claridad. Al preguntarles dónde está la mayor oportunidad de crecimiento, la experiencia del cliente y la lealtad fueron la respuesta principal, citada por el 28,6% de los ejecutivos del lujo, por delante de la innovación de producto y la expansión de mercado (EY / m&k, Luxury Client Index 2026). A nivel global, el 73% de los consumidores afirma estar dispuesto a pagar específicamente por experiencias exclusivas y curadas (Statista, 2026): la demanda de una mejor experiencia no es hipotética, ya está respaldada por el bolsillo.

En conjunto, es un mercado donde el producto a menudo ya es excelente, y la diferencia está por completo en cómo se trata al cliente antes y después de la venta.

El clienteling es el mecanismo, no una palabra de moda

“Clienteling” se usa con ligereza, así que vale la pena ser precisos: es la práctica sistemática de registrar las preferencias, el historial de compras y el contexto de la relación de cada cliente, y usar esa información para que cada interacción futura se sienta curada y no genérica. Un seguimiento que menciona lo que realmente compró la última vez, una invitación a algo acorde con su gusto, una recomendación que demuestra que el asesor lo recuerda.

Los análisis del sector coinciden en este punto: la hiperpersonalización a través del clienteling, apoyada en IA e integración de datos, se está convirtiendo en la estrategia de base que separa a las marcas que crecen de las que se estancan, más que cualquier lanzamiento de producto (BSPK, 2026). Se proyecta que el propio mercado de software de personalización de la experiencia del cliente alcance los 11.600 millones de dólares en 2026, lo que muestra cuánto capital está poniendo ya la industria detrás de esta apuesta (Statista, 2026).

Cómo se ve en la práctica

Las marcas que realmente están cerrando la brecha de satisfacción suelen hacer bien tres cosas:

  1. Un verdadero registro del cliente, no un historial de recibos. Preferencias, tallas, objeciones anteriores, ocasiones de regalo, registradas de forma lo bastante consistente como para que cualquier miembro del equipo pueda continuar la relación, no solo la única persona que se acuerda.
  2. Seguimiento al ritmo del cliente, no del calendario de marketing. Un correo genérico de temporada no es clienteling. Un mensaje que llega porque es realmente relevante para esa persona, en un momento que le importa, sí lo es.
  3. Un equipo formado e incentivado para construir la relación, no solo para cerrar la venta. No son la misma habilidad, y tratarlas como intercambiables es una de las razones más comunes por las que los programas de clienteling no rinden.

Las marcas que en 2026 persiguen el crecimiento solo mediante la adquisición de clientes compiten por un grupo cada vez más reducido de compradores de lujo primerizos, en un mercado donde los propios ejecutivos señalan la lealtad, y no el descubrimiento, como la mayor oportunidad. Las marcas que tratan su cartera de clientes con la misma seriedad que su línea de producto son las que están en posición de proteger sus márgenes mientras las demás se disputan el tráfico.

Fuentes

  1. Global Luxury Retail Trends 2026BSPK
  2. Luxury Client Index 2026EY / m&k
  3. Consumer Trends Shaping the Luxury Industry Worldwide 2026Statista

Preguntas frecuentes

¿Qué es el clienteling?

El clienteling es la práctica sistemática de registrar las preferencias, el historial de compras y el contexto de la relación de cada cliente, y usar ese registro para que cada interacción futura se sienta curada y no genérica: un seguimiento que menciona lo que compró, una invitación acorde a su gusto, una recomendación que demuestra que el equipo lo recuerda.

¿Por qué importa el clienteling para las marcas de lujo en 2026?

Los millennials y la generación Z representarán cerca del 75% de los compradores de lujo, pero menos de la mitad de los consumidores de lujo menores de 40 años está plenamente satisfecha con el servicio en tienda. Los propios ejecutivos del lujo señalan la experiencia de cliente y la lealtad como su mayor oportunidad de crecimiento, por delante de la innovación de producto y la expansión de mercado.

¿Qué necesita un programa de clienteling para funcionar?

Tres cosas: un registro real del cliente (preferencias, tallas, fechas especiales) que cualquier persona del equipo pueda retomar; un seguimiento que responda a los tiempos del cliente y no al calendario de marketing; y un equipo formado e incentivado para construir la relación, no solo para cerrar la venta.